viernes, 27 de noviembre de 2009

Los Moriscos en el Congreso de los Diputados.


Noticia.
LOS MORISCOS EN EL CONGRESO DE LOS DIPUTADOS.

El grupo socialista en el Congreso de los Diputados, ha decidido presentar una proposición no de ley para intensificar la relación con los descendientes de los moriscos de origen español. Esta propuesta , semejante a la ya existente respecto a los sefardíes, coincide con el IV centenario de la expulsión. En la iniciativa parlamentaria, se defiende la necesidad de recuperar esa memoria histórica relacionada con los moriscos para concienciar a los ciudadanos de hasta dónde pueden llegar "la intolerancia, el fanatismo o el racismo sociocultural".

El 9 de abril de 1609, Felipe III decretó la expulsión de los moriscos. Se trataba de una comunidad muy mal integrada, que había protagonizado disturbios durante el reinado de Felipe II. Los cristianos les acusaban de practicar la religión musulmana en secreto y les humillaban de manera constante, recordándoles su pasado musulmán. Los moriscos, huyendo de esta humillación, formaron un grupo social muy cerrado, que mantenía sus propias vestimentas, costumbres y comidas. A pesar de esto, habían perdido completamente el uso de la lengua árabe. Ante una sociedad que les era hostil, los moriscos contaron con el apoyo incondicional de los propietarios de Aragón, Valencia y Murcia (muchos de ellos nobles). Hay que tener en cuenta que los moriscos mantenían viva la agricultura de regadío típica de los árabes, que tantos beneficios reportaba. Por eso existía una fuerte rivalidad con el resto de los campesinos. Eran en total unas 325000 personas en la Corona de Aragón y unos 10.000 en Castilla. Finalmente, Felipe III decidió expulsarles. El proceso se realizó con la ayuda de los Tercios, que ocuparon Valencia y Murcia y de la flota, que debía trasladarles hasta África. Las fuentes de la época les describen como una masa vestida con harapos que llegaba hacia la costa a duras penas. En Valencia y Murcia supuso el abandono de los campos de regadío y por tanto un retroceso económico. En una sociedad como la española del siglo XVII, atrasada, desigual, obsesionada por la "limpieza de sangre", la expulsión era vista como la culminación de la victoria total del cristianismo. Pero los moriscos partieron llevando con ellos una parte importante de la cultura española.

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