viernes, 27 de noviembre de 2009

Salvemos el Carabanchel romano


Que Carabanchel fue el núcleo habitado más antiguo de todo Madrid, es algo que hoy (para orgullo de los que vivimos en el barrio) nadie puede negar. Cuando Madrid ni siquiera existía, en Carabanchel ya había un asentamiento romano con posible antecedente pre-romano. Se situaba en la zona que hoy ocupa el Parque de Eugenia de Montijo, junto al Cementerio Viejo de Madrid y la ermita de Santa María la Antigua. Para algunos historiadores, se trataría de un conjunto de villas rurales tardorromanas. Pero en vista de los últimos hallazgos, podría tratarse de un pequeño conjunto urbano, lo que demostraría que la legendaría "Madrid romana" (Miacum) estaba en Carabanchel. La ermita de Santa María la Antigua hace honor a su nombre, ya que está considerada como una de las más antiguas de Madrid. Es de estilo románico mudéjar y durante su restauración, cuando retiraron un retablo, apareció sobre el muro un antiguo escudo de Castilla. Parece que tanto la ermita como el cementerio, pudieron haber formado parte de un núcleo habitado de orígenes tardorromanos.Desde el siglo XIX, el hallazgo de restos romanos en la zona era incesante. Cuando se construyó el complejo palaciego del Marqúes de Salamanca (Finca de Eugenia de Montijo) se halló un enorme mosaico que hoy custodia el Museo Municipal de Madrid. Entonces se habló de "una villa romana aislada" en medio del campo. Pero por lo que se descubrió posteriormente, no estaba tan aislada. Cada vez que se realizaban enterramientos en el Cementerio Viejo de Carabanchel, afloraban restos de cerámica, monedas y utensilios de bronce. En 1905, José María Florit, miembro de la Academia de la Historia, alertó de la impresionante abundancia de restos romanos en Carabanchel Bajo. En una pequeña área entre el Cementerio y la finca de Eugenia de Montijo, halló más de cien objetos de origen romano. Por tanto, lo de la villa "aislada" no parecía tener mucho sentido. Durante la construcción de la Cárcel de Carabanchel, aparecieron también numerosos restos.En el año 2005, el Ayuntamiento de Madrid, dirigido por José María Ruíz Gallardón, decidió "mejorar" la calidad de vida de los vecinos del barrio, iniciando la construcción de una radial que comunicara la M30 con la M40, destruyendo de paso el Parque de Eugenia de Montijo. Este parque había sido plantado y cuidado por los propios vecinos del barrio. Y estos vecinos, que conservaban la memoria histórica mejor que nadie, alertaron al Ayuntamiento de la posible existencia de valiosos restos romanos. Recogieron miles de firmas en las mesas colocadas a las puertas de la estación de metro Eugenia de Montijo, pero el alcalde ignoró sus protestas. Parece ser que tenía "una corazonada" respecto a la inexistencia de restos. Pero resultó que los vecinos sabían de lo que hablaban, y las obras fueron paralizadas a los tres días, ya que los restos romanos estaban a tan solo dos metros bajo tierra. Las protestas de los vecinos y la intervención de los arqueólogos, paralizaron el proyecto. El ayuntamiento volvió a enterrar todo lo descubierto. Izquierda Unida y las asociaciones vecinales solicitaron la creación de un parque arqueológico pero, a día de hoy, los restos siguen enterrados. En cualquier ciudad de Europa, un lugar como este sería tratado con muchísimo esmero. Ya estaría excavado y catalogado. Pero Madrid es otra cuestión. El proyecto de la famosa radial no ha sido abandonado ni mucho menos.
Imagen: Santa María la Antigua. Carabanchel.

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