viernes, 27 de noviembre de 2009

Somalia

SOMALIA. EL ESTADO INEXISTENTE.

Somalia es uno de los países más pobres del mundo. Después de décadas de guerras civiles y destrucción, este país sólo se asoma a nuestros telediarios cuando un barco pesquero es apresado por los piratas. La mera existencia de estos piratas, muestra la falta total de gobierno en Somalia. A pesar de poseer su propia bandera, algo llamado gobierno y ser miembro de la ONU, los gobernantes del país no controlan más allá de la capital. Muchos medios de comunicación definen a este estado como "fallido" o simplemente "inexistente". La historia de Somalia puede dar una pista de lo que está pasando en estos momentos.

Somalia es un país predominante musulmán desde la Edad Media, cuando fue convertido por predicadores persas. Con un territorio extremadamente seco y carente de materias primas de interés, Somalia vivió de espaldas al mundo hasta el siglo XIX. Cuando se inauguró el Canal de Suez (1869) el país se convirtió en una zona muy estratégica, ya que dominaba la entrada al Mar Rojo desde el Océano Índico. Franceses, británicos e italianos ocuparon diversas zonas del actual territorio. En 1960, las zonas británica e italiana constituyeron el estado de Somalia. La historia posterior es la historia de un estado títere, como otros muchos de África. Primero se creó un régimen afín a la Unión Soviética. Posteriormente la política giró hacia occidente. Los gobiernos apenas se mantenían en el poder, azotados por golpes de estado y la existencia de numerosas guerrillas provinciales. Las relaciones con el vecino etíope han sido siempre muy difíciles. Ambos países han tenido varias guerras por un territorio desértico denominado Ogadén. En 1990 el estado somalí comenzó su disolución. Los señores provinciales de la guerra proclamaron la independencia, no reconocida por la comunidad internacional, de Somalilandia y Putlandia. En el sur, los musulmanes proclamaron un gobierno de corte integrista que se regía por la ley de la sharia. Ante la catástrofe humanitaria que se avecinaba en el país, con luchas constantes y una notable sequía, la ONU patrocinó una intervención internacional en 1992. Soldados americanos e italianos desembarcaron en Mogadiscio para lograr la entrada de ayuda internacional y el reparto de alimentos. Sin embargo, la ONU no logró formar un gobierno estable, y las tropas extranjeras abandonaron el país muy pronto. Hoy el país todavía sigue dividido. Posee un gobierno que apenas alcanza a dominar la capital y algunos territorios circundantes, y existen multitud de provincias independizadas de facto, aunque no sean reconocidas. En Somalia no prima ninguna ley. Por eso actividades como la piratería son difíciles de controlar. Un simple paseo por la capital (Mogadiscio) a través del Googleearth y sus fotografías incluidas, ofrece un panorama lamentable. La ciudad presenta un aspecto desolador, típico de una producción cinematográfica sobre el apocalipsis de la civilización. Los antiguos edificios gubernamentales, embajadas y hoteles, están completamente destruidos. Las calles están sembradas de coches quemados y restos de material militar. Volver a construir algo parecido a un Estado en Somalia, va a costar un inmenso esfuerzo. Esfuerzo que no parece que los países occidentales, de momento, vayan a realizar. A pesar de la piratería, quizá resulte mucho más cómodo que no exista un gobierno fuerte. Porque a lo mejor podría reclamar determinados derechos sobre la pesca que otros están realizando.
Imágenes. Mogadiscio: Catedral, antiguo Hotel Uruba y calle (Fuente: Panoramio).

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