martes, 22 de diciembre de 2009

China y Taiwan

TAIWAN. UN PAÍS QUE NO ES PAÍS.
El pasado 20 de diciembre, miles de taiwaneses se manifestaron para protestar por el reciente tratado comercial firmado entre el gobierno de Taiwán y el gobierno chino. El partido en la oposición (Partido Democrático Progresista) considera que es una concesión al gobierno chino que pone en peligro la independencia de la isla. Para el gobierno, en manos del histórico partido Kuomintang, es sólo una medida para que las industrias taiwanesas no pierdan mercados en un momento de enorme competencia. Pero el trasfondo del asunto es la división del país entre los que desean acercarse a China y los que buscan la independencia total de la isla. Taiwán no es reconocida por la ONU como estado y sólo es aceptada por una treintena de países de mínima importancia. Para China, Taiwán es sólo una provincia rebelde. Para muchos taiwaneses, su gobierno representa la legítima china (su nombre oficial es "República de China"). Para otros muchos, la isla debería ser un estado independiente con identidad propia.
Tras el final de la Segunda Guerra Mundial, la política china se hallaba polarizada entre dos partidos hegemónicos: el Partido Comunista Chino de Mao Zedong, y el Kuomintang (Partido Nacionalista Chino) de Chiang Kai-shek. Ambos partidos habían colaborado los años anteriores para enfrentarse a la trágica invasión japonesa. Pero acabada la guerra, parecía difícil llegar a un entendimiento en pleno contexto de la "Guerra Fría". La guerra civil estalló de inmediato y los nacionalistas perdieron de manera estrepitosa. No les quedó más remedio que refugiarse en la isla de Taiwán, que siempre había sido parte de China. En 1949 se proclamó la República Popular China en Pekín, y en Taipei (capital de la isla) se mantuvo el gobierno del Kuomintang, con la denominación de "República de China". En las décadas más duras de la guerra fría, Taiwán fue reconocido como el legítimo gobierno por las potencias occidentales y por tanto miembro de la ONU en nombre de todos los chinos. Pero el alejamiento del gobierno de Pekín de las tesis de la URSS, le convirtió en un valiosísimo aliado para los EEUU. Desde 1970, la ONU y multitud de países pasaron a reconocer a la República Popular China. Taiwán se quedó aislada internacionalmente, aunque seguía contando con el apoyo militar de EEUU. Para el mundo dejó de existir la "República de China" y el nombre de Taiwán se asentó definitivamente. La China Popular vetó a la "República de China" en todos los organismos (China es uno de los cinco grandes en el Consejo de Seguridad de la ONU). En el aspecto económico, la economía taiwanesa creció de manera espectacular dentro del grupo de los llamados "dragones de oriente", que pasaron de una economía rural a la pujanza industrial, apoyándose en la mano de obra barata y la cercanía de las inversiones japonesas. Después de décadas de dictadura, hoy Taiwán es una democracia y un país potente desde el punto de vista económico. Los cambios en China han dado lugar a un acercamiento. El histórico rival, el partido Kuomintang, nunca cortó del todo los lazos sentimentales con China y busca un acercamiento. El PDP, que representa las nuevas generaciones que desean seguir viviendo en el sistema democrático, defienden la independencia y se niega al acercamiento. La hipotética proclamación de la independencia de Taiwán podría generar un enorme conflicto político (y probablemente también militar) con el poderoso gobierno de Pekín. Por tanto, a nadie le conviene esa decisión. EEUU es el último en apoyar esta opción y prefiere el mantenimiento del estátus actual: un país que no es un país, pero existe. Es el típico ejemplo de un conflicto histórico heredado que es difícil de superar después de años de evolución, y que deja a 22 millones de chinos taiwaneses en el limbo.
Imagen de cabecera: manifestantes en contra del tratado comercial, portan banderas que unen los símbolos de la china comunista y el kuomintang. S.YEH/AFP
Mapa de Taiwán. Geographicguide.net

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