sábado, 19 de diciembre de 2009

Historia de Cataluña. La Generalitat

HISTORIA DE CATALUÑA.
650 AÑOS DE LA GENERALITAT.

Cataluña está en ojo del huracán. El Tribunal Constitucional debe tomar una decisión sobre la constitucionalidad del nuevo Estatuto de Cataluña. Se han celebrado en muchas localidades catalanas diversas consultas sobre la independencia, con escasa participación. Y todo esto acompañado del típico "griterío" mediatico y tertuliano al que, desgraciadamente, estamos tan acostumbrados en este país. En medio de todo este jaleo, la institución más antigua de Cataluña y que mejor representa su autogobierno, la Generalitat, cumple 650 años. Analizar la historia de Cataluña siempre resulta muy difícil, atrapados en un laberinto de extremismos entre los que niegan ningún nexo de los catalanes con la historia del resto de España (como si hubieran estado aislados y flotando en el Mediterráneo) y los que denigran a los catalanes negando que se hubieran autogobernado alguna vez (en la más rancia tradición de la historiografía franquista).
Corría el año 795 y la situación para los cristianos peninsulares era complicada. Los musulmanes habían invadido la península en el 711 y Abderramán I ya había creado el Emirato Independiente de Córdoba. Carlomagno decidió socorrer (y también dominar) a los núcleos de población cristiana que estaban refugiados en los Pirineos y, de paso, proteger su propio imperio. Para ellos se crea la Marca Hispánica, en la que Cataluña y Aragón estaban integradas. Cataluña era un marasmo complicado de condados, enfrentados los unos a los otros. En el siglo IX, Vifredo el Velloso logró unificar todos los condados y se independizó de facto de Francia (el Imperio Carolingio ya había desaparecido). Había nacido Cataluña. En estos territorios, la lengua latina evolucionó separadamente, dando lugar a una lengua propia, el catalán. Aunque era ya un estado independiente, Cataluña continuó con la denominación de condado, no de reino. Los catalanes comenzaron su crecimiento político y económico. Intervinieron en el sur de Francia, aprovechando las continuas disputas internas del país, y además abrieron rutas comerciales por el mediterráneo, compitiendo con las repúblicas mercantiles italianas.
Hacia el siglo XII, las cosas estaban cambiando rápidamente en la península. Los musulmanes retrocedían rápidamente, después de la derrota de las Navas de Tolosa (1212). Los reinos cristianos crecían y se fundían entre ellos, generando estados poderosos. Castilla y León ya formaban un solo reino. La unión entre el Reino de Aragón y el Condado de Barcelona, parecía inevitable, para sobrevivir a la poderosa amenaza de Castilla. La oportunidad llegó con el reinado en Aragón de Petronila. La única sucesora del rey Ramiro II de Aragón se enfrentaba al enorme problema de la imposibilidad para las mujeres de poder gobernar en Aragón. Su padre negoció el matrimonio con el conde catalán Ramón Berenguer IV. Ambos serían reyes de Aragón y condes de Barcelona y por tanto quedaría sellada la fusión. Acababa de nacer la Corona de Aragón. La residencia de los reyes se fijó en Barcelona. Con su expansión posterior, llegó a reunir cuatro unidades autónomas (Aragón, Cataluña, Valencia y Mallorca) que conservaban sus propias cortes, leyes y fueros. Aunque el título de rey (por ser superior en dignidad) se impuso completamente ("reyes de Aragón"), para los historiadores la Corona de Aragón era una unión de reinos, algo parecido a una confederación. Cataluña, igual que el resto de los componentes, vivió con sus propias leyes, costumbres e instituciones. La más destacada era las Cortes Catalanas. En 1289, las autoridades catalanas decidieron crear una Diputación del General (lo que hoy llamaríamos Diputación Permanente) para que algunos miembros de las Cortes Catalanas continúaran reunidos de manera permanente entre convocatorias de cortes. Su función era recaudar impuestos y vigilar el cumplimiento de los acuerdos. Este es el origen de la Generalitat, auténtico gobierno del territorio y centro de todas las decisiones.
La llegada de los Reyes Católicos y posteriormente de los Habsburgo, mantuvo la estructura de "unión de reinos". Las cortes de cada territorio seguían existiendo y se nombraban "virreyes". En 1640, en plena Guerra de los Treinta Años, los afanes centralizadores del valido Conde Duque de Olivares, llevaron a la rebelión de Cataluña (Corpus de Sangre y Rebelión de los Segadores). La Generalitat aprobó la independencia y ofreció el título de Conde de Barcelona al rey de Francia. Esta independencia duró 12 años, hasta que las tropas de Felipe IV tomaron Barcelona (1652). Sin embargo, los Habsburgo no abolieron sus instituciones. Esto se produjo 62 años después. Tras la Guerra de Sucesión, los Borbones franceses se instalaron en el trono español. Su idea era centralizar el país, siguiendo el modelo francés. Los antiguos territorios de la Corona de Aragón perdieron sus fueros por los llamados Decretos de Nueva Planta. Cataluña resistió hasta 1714, cuando fue ocupada por las tropas borbónicas. El Decreto de Nueva Planta para Cataluña suprimió la Generalitat y cualquier fuero, institución o costumbre que formara parte de su autogobierno. Fue convertida en una provincia.
Durante el siglo XIX, el nacionalismo catalán se gestó en torno a la reivindicación del proteccionismo para proteger su incipiente industria textil, y la reivindicación de sus órganos de autogobierno. Con la llegada de la Segunda República (1931), Cataluña obtuvo su ansiada autonomía y recuperó el antiguo nombre de Generalitat para definir su gobierno autónomo. Esta autonomía se perdió con la dictadura de Franco y se recuperó con la Transición. Como elemento simbólico, hay que destacar que la única concesión que la transición democrática hizo a la legalidad republicana, se dió en Cataluña. Josep Tarradellas, antiguo conseller del gobierno de Companys y presidente de la Generalitat en el exilio, fue convertido por Adolfo Suarez en el primer presidente de la recien legalizada Generalitat.

2 comentarios:

  1. Muchas gracias por su exposición pero me gustaría comentarle que según la propia Generalitat "El sábado 19 de diciembre se cumplen 650 años de la Generalitat de Catalunya. En el mismo día del año 1359, la Corte General de Cataluña, reunida en Cervera por el rey Pedro el Ceremonioso, aprobó la constitución de la llamada Diputación del General, antecedente histórico de la actual Generalitat de Catalunya" (http://www10.gencat.cat/gencat/AppJava/es/actualitat2/2009/91218650aniversari.jsp)Y me gustaria señalarle lo de "antecedente histórico" De ser así, y quién podría dudarlo, la citada institución no tiene 650 años de existencia y mucho menos ininterrumpida. Más bien los tendrá su antecendente histórico -si es que lo es-. Claro que, con la misma razón ("antecedente histórico") podrían haber celebrado los 2100 años de la implantación griega en el Ampurdán.Dicha celebración obvia un hecho nada desdeñable y es que en esos supuestos 650 años la Generalitat ha existido realmente durante un tiempo bastante más breve (y no exenta de acusaciones de nepotismo, vease la insaculación de 1455) y lo que es mas sorprendente no existe entre 1716 y 1931. Es decir, en el periodo de formación de los Estados europeos y del concepto de Estado. Ahora bien, por celebrar que no quede: yo me apunto.

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  2. Querido Anónimo:
    Es cierto, no tiene una existencia ininterrumpida, ya se encargaron los Borbones y Franco de que no fuera así. Respecto al antecedente, dejo claro en mi artículo que "se adoptó" ese nombre durante la República Española. No es el mismo órgano, pero siempre fue el defensor de sus fueros. Respecto al nepotismo, creo que ninguna institución española esta exenta de esa acusación. Si no está presente desde 1716, es porque los Borbones la suprimieron por la fuerza (Decreto de Nueva Planta para Cataluña). Es verdad que fue el periodo de formación del concepto de nación, por eso surgió el nacionalismo catalán en el siglo XIX. Recuerda que denigrando a otros, no nos hacemos más grandes, en todo caso nos hacemos más intolerantes.
    un saludo.

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