martes, 29 de diciembre de 2009

Historia del Orient Express

DESAPARECE EL HISTÓRICO ORIENT EXPRESS
La crisis económica y la competencia de los vuelos baratos, han acabado con uno de los ferrocarriles más simbólicos de la historia, el Orient Express. El famoso ferrocarril, que actualmente realizaba el trayecto Viena-Budapest-Estambul, ha tenido que echar el cierre por falta de liquidez. Tan solo permanecerá activo durante un año más el ramal Venecia-Estambul, al módico precio de 3.500€ por viajero. Si te lo puedes permitir, no pierdas tu última oportunidad.
El lujoso Orient Express nació en el año 1883. Fue una idea de la empresa francesa Compagnie Internationale des Wagon-Lits, que deseaba copiar el modelo americano de trenes con coche-cama y vagón restaurante. Nació como un transporte elitista, destinado a aristócratas y burgueses adinerados que desearan viajar al exótico oriente. En aquella época se consideraba oriente a cualquier territorio al este de Viena. En su época de mayor esplendor, el Expreso de Oriente partía desde Londres y desembocaba en la inmortal Constantinopla, como se llamaba todavía a Estambul en el siglo XIX. La capital del Imperio Otomano podía ofrecer todo el encanto del exotismo oriental a un selecto grupo de turistas, que demandaban nuevas experiencias. El escaso desarrollo de la ingeniera de la época, unido a lo abrupto del recorrido, obligaba a alternar la estancia en el lujoso tren con numerosos trayectos en ferry (Canal de la Mancha, paso del Danubio, entrada al puerto de Estambul). En sus vagones se daba cita la crema de la sociedad europea: aristócratas alemanes y rusos, políticos franceses e ingleses, banqueros londinenses y parisinos, señoritas de la alta sociedad victoriana... Este ambiente de lujo y glamour quedó plasmado en numerosas obras literarias: Asesinato en el Orient Express de Agatha Christie, La vuelta al mundo en ochenta días de Julio Verne y Drácula de Bram Stoker. La Primera Guerra Mundial dejó interrumpido el servicio desde 1914 hasta 1918. Una de las consecuencias menos conocidas del Tratado del Versalles (1919) es que el lujoso ferrocarril dejaría de atravesar Alemania, como castigo de los aliados. A partir de 1919, la ruta habitual atravesaba el norte de Italia y Austria. Esta nueva ruta fue conocida como Simplon-Orient Express, por el nombre del túnel de Simplon, abierto para comunicar Francia e Italia por debajo de los Alpes. En los años 30, a pesar de la Gran Depresión, la línea alcanzó su máximo auge económico, con tres trayectos en funcionamiento y salidas diarias. Una de los nuevas rutas desembocaba en Atenas, que empezaba a atraer como destino turístico a los amantes de las bellas artes. Se contrataron los mejores chefs para los restaurantes. Algunas familias reales llegaron a alquilar vagones enteros. Durante la Segunda Guerra Mundial el servicio volvió a ser interrumpido. Al acabar el conflicto, el legendario Orient Express tuvo que enfrentarse a gravísimos problemas. Europa se fragmentaba en dos bloques y comenzaba la Guerra Fría. Los países comunistas crearon su propia versión del famoso tren, que partía de Moscú y desembocaba en Sofía (Bulgaria). La compañía original tuvo que establecer una nueva y extraña ruta, atravesando Yugoslavia y Grecia. Surgieron multitud de operadoras que se vendían como las auténticas Oriente Express, algunas con trayectos inverosímiles, lo que dinamitó completamente la idea original. En 1971 Wagon-Lits, la compañía original, suspendió completamente el servicio. Durante el conflicto de Yugoslavia, las pocas compañías que seguían operando tuvieron que alterar sus rutas o paralizarlas. En el año 2001 otra compañía francesa resucita el proyecto, aunque sólo hasta Budapest. Los tiempos estaban cambiando. Los viajeros podían encontrar mucho más exotismo y aventura con vuelos baratos, que además les llevaban mucho más lejos que el viejo Expreso de Oriente. 2009 ha sido el año del cierre definitivo. La línea Venecia-Estambul tiene también fecha de caducidad. El legendario ferrocarril, concebido como un medio de transporte lujoso para una élite, ha perdido su razón de ser. A día de hoy, es mucho más importante el destino que el medio de transporte. Los viejos vagones- restaurante con un menú compuesto de ostras, champán y caviar, han quedado para otros tiempos.
Nos queda como símbolo el famoso hotel Pera Palace de Estambul, donde finalizaba la estancia de todos los viajeros. Sus salones con arañas de cristal, tapices con motivos otomanos y decoración orientalizante, nos transportan al sentido de lo exótico que se tenía en el siglo XIX. Todavía se conserva intacta, como una reliquia, la habitación donde Agatha Christie escribió Asesinato en el Orient Express. Este hotel será para siempre el museo de la línea desaparecida. Aunque no hay que descartar la reaparición de la línea. Esta emotiva noticia de cierre suena mucho a marketing. Tiempo al tiempo.

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