viernes, 4 de diciembre de 2009

HONDURAS

EL LABERINTO HONDUREÑO

Este pequeño país centroamericano, con una extensión algo mayor que Castilla y León y una población de 7 millones de habitantes, ha sido la portada de casi todos los periódicos del mundo en los últimos meses. Cuenta una vieja leyenda, nunca demostrada, que el nombre fue asignado por el mismísimo Cristobal Colón en su segundo viaje. Tras arribar a sus costas tras una grave tormenta que estuvo a punto de hacerles naufragar, el descubridor dio gracias a Dios por sacarles "de tan graves honduras" (problemas). Así que el nombre no le puede venir más al pelo en las actuales circunstancias. Honduras vive una gravísima crisis política, fruto del golpe de estado que los militares dieron contra el presidente electo, Gabriel Celaya, el 28 de junio de 2009. De manera inmediata, toda la comunidad internacional condenó el golpe de estado y respaldo a Gabriel Celaya como gobernante legítimo. El nuevo presidente, el antiguo presidente del parlamento Roberto Micheletti, fue considerado un impostor y un presidente ilegítimo. La tensión se agudizó en las calles, por las protestas de los defensores del presidente Celaya. El ejército cargó contra ellos sin miramientos. Hacía años que no se veía en Iberoamérica un golpe de estado militar. A pesar de las presiones de EEUU, UE y OEA, y las gestiones de países como España, la situación se volvió insostenible. El nuevo gobierno golpista fue expulsado de los organismos internacionales. Celaya logró volver clandestinamente al país y se refugió en la Embajada de Brasil, que fue atacada con gases lacrimógenos. Los partidarios del golpe argumentan que el presidente Celaya fue destituido por el Parlamento, debido a que intentaba ser reelegido. Los defensores de Celaya ven en el golpe la reacción a determinadas medidas que no han gustado nada a la oligarquía hondureña. Hay que recordar que Honduras es uno de los países más pobres de América y presenta desigualdades sociales considerables. Al igual que en otros países latinoamericanos, la tierra está en su mayor parte en manos de una oligarquía que también controla casi todos los medios de comunicación. El laberinto complicadísimo del problema hondureño, no es más que otra muestra del temor de determinadas élites a la llegada de cambios que alteren las estructuras de poder. El IDH (Índice de Desarrollo Humano) de Honduras, según datos de la ONU, es de 0,683, una posición media muy lejos de los países desarrollados. Las elecciones convocadas por el gobierno golpista, con un 40% de abstención, han sido ganadas por el opositor Francisco Lobo. La mayor parte de los países siguen sin reconocer el nuevo gobierno. EEUU, el país más influyente en la zona, ha pasado de la condena a una actitud más tibia con el nuevo gobierno, lo que muestra que hay intereses más importantes que la existencia de un gobierno legal y democrático (como siempre).

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