martes, 8 de diciembre de 2009

La deforestación en la Amazonia

La deforestación amazónica
LA MUERTE DEL PULMÓN PLANETARIO.

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Imagen aérea de la cuenca amazónica.
Autor: publicado en EPS.
Ahora que arranca la nueva cumbre sobre el cambio climático en Copenhague, conviene recordar que la destrucción del medio ambiente avanza a pasos agigantados. Los enormes intereses políticos y económicos impulsan una explotación que amenaza con destruir todo lo que se ponga por delante (y sea rentable). Brasil es un ejemplo paradigmático. Los sucesivos gobiernos brasileños no han hecho demasiados esfuerzos por frenar la destrucción de la selva amazónica. En Brasil, potencia emergente pero con miles de campesinos sin tierra, la ocupación de la Amazonia es una válvula social y económica de escape. Las nuevas tierras arrastran a ambiciosos terratenientes, campesinos pobres ansiosos de tierra y explotadores de recursos, a veces acompañados de trabajadores esclavizados. El gobierno brasileño trata la Amazonia como un asunto propio, ignorando que constituye uno de los principales pulmones verdes que abastece nuestra atmósfera de oxígeno. En la selva ecuatorial vive más de la mitad de toda la biodiversidad mundial, incluyendo especies que ni siquiera se conocen. Si la destrucción continúa a este ritmo, algunas especies podrían desaparecer antes de ser descubiertas y catalogadas. En la imagen puede apreciarse las dos orillas del gran río. Una ha sido incendiada y talada, para conseguir nuevas tierras dedicadas al pasto de ganado y a las plantaciones de cultivos tropicales. Desde el año 2000, la superficie total deforestada fue el equivalente a la extensión de Bélgica. Además hay que recordar que las selvas amazónicas tienen sus habitantes y dueños legítimos, los indígenas. Las matanzas de indígenas se han incrementado en los últimos años, como han denunciado ONGs (como Survival) y algunos organismos internacionales. Brasil, que aspira a ser la gran potencia del futuro junto a China, la organizadora de los primeros juegos olímpicos en Sudámerica, debería decidir sobre qué base quiere plantear su crecimiento y cuál es la herencia que piensa dejar a sus sucesores. Cuando la selva se destruye, ya no se puede reconstruir.

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