martes, 8 de diciembre de 2009

Los restos de Hitler

La tan traída y llevada polémica de los restos de Hitler, ha vuelto a los periódicos. Las autoridades rusas afirman que los restos fueron destruidos, pero que guardaron la mandíbula y un trozo del craneo. Teniendo en cuenta que los medios de la época no permitían una identificación total, y que Hitler fue quemado junto a su amante y la familia de Goebbels, los restos podrían ser de cualquiera. Algunos investigadores filtraron que los restos del cráneo eran de una mujer. Lo más importante es que esos restos no se conviertan en lugar de peregrinación de los admiradores del dictador más sangriento de la historia.

Público. 8 de diciembre de 2009
Rusia guarda la mandibula y trozos del cráneo de Hitler
La URSS no se resistió a guardar pruebas del dictador nazi, lo ha reconocido el Servicio Federal de Seguridad ruso, la antigua KGB.
Los restos del dictador nazi Adolf Hitler fueron destruidos por orden de los dirigentes soviéticos, pero en los archivos se conservan fragmentos de su cráneo y mandíbula, aseguró hoy el Servicio Federal de Seguridad ruso (FSB, ex KGB).
El jefe del Archivo del FSB, Yuri Jristofórov, precisó que el 13 de marzo de 1970, el entonces presidente del KGB, Yuri Andrópov, pidió al Politburó comunista autorizar la destrucción de los restos de Hitler y de varias personas más enterradas el 21 de febrero de 1946 en un lugar secreto en una base militar del sector soviético de Alemania.
En ese lugar, en el número 36 la calle Westendstrasse de la ciudad de Magdeburgo, se encontraban entonces enterrados los restos de Hitler, su esposa Eva Braun, así como el ministro de Propaganda nazi Joseph Goebbels y la familia de éste, que se habían suicidado y ordenado quemar sus cadáveres.
Previamente, tras ser hallados por las tropas soviéticas en mayo de 1945 y estudiados por los servicios secretos, los restos de Hitler, Braun y los Goebbels habían permanecido provisionalmente enterrados desde junio de aquel año en un bosque cerca de la ciudad germana de Rathenow.
Evitar un lugar de peregrinación
El plan de Andrópov preveía "exhumar y destruir físicamente los restos de los criminales de guerra" enterrados en Magdeburgo para evitar que esa fosa común, en caso de conocerse su localización, se convirtiera en lugar de peregrinación de los fanáticos de Hitler.
La exhumación y destrucción de los restos las llevó a cabo el 4 de abril de 1970 un equipo operativo del departamento del KGB del Grupo de Tropas Soviéticas emplazadas entonces en Alemania del Este, relató el general Jristofórov a la agencia Interfax.
"La destrucción de los restos se realizó mediante su incineración en una fogata en un descampado cerca de la ciudad de Schönebeck, a 11 kilómetros de Magdeburgo. Los restos quemados junto con el carbón fueron desmenuzados hasta el estado de cenizas, que fueron recogidas y arrojadas al río Biederitz", reza el correspondiente acto oficial.
Por otra parte, el general ruso confirmó que en el Archivo del FSB se guarda una parte de la mandíbula de Hitler, mientras que en el Archivo estatal de Rusia permanecen algunos fragmentos del cráneo del "führer".
"Aparte de estos materiales, recogidos en mayo de 1945, no existen otros fragmentos del cuerpo de Hitler; al menos no hay ninguna información al respecto. Todo lo que quedaba de Hitler fue quemado en 1970".

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