sábado, 9 de enero de 2010

CNT cumple 100 años


100 AÑOS DEL ANARQUISMO ESPAÑOL

El sindicato CNT, el principal símbolo del anarquismo español, acaba de cumplir cien años. El movimiento anarquista español fue uno de los más activos del mundo y protagonizó numerosos sucesos de la historia española.

Los inicios del anarquismo español fueron difíciles. Los primeros movimientos (derivados de las ideas de Proudhon) llegaron a España durante el Sexenio Revolucionario (1868-1874), en dura competencia con las ideas socialistas. El gran teórico del anarquismo, Mijail Bakunin, envió a España al revolucionario Giuseppe Fanelli para extender sus ideas. El anarquismo caló fuertemente entre los campesinos sin tierra del sur peninsular, pero fue duramente reprimido desde el principio. Aunque parecía perfilarse como un movimiento político meramente rural, el anarquismo se trasladó a Cataluña y Valencia, llevado por los emigrantes andaluces que acudían a trabajar a las nuevas fábricas. Si el movimiento obrero madrileño fue principalmente socialista, el catalán fue anarquista. La CNT nació en 1910 en Barcelona, con el objetivo de "acelerar la revolución y expropiar de manera revolucionaria a la burguesía". Para ellos el poder era corrupto. Todas las propiedades debían ser colectivizadas y el ideal eran las comunas autogestionadas por los propios trabajadores. Eran tiempos de notables desigualdades sociales. El sistema corrupto y caciquil de la Restauración, bajo el reinado de Alfonso XIII, manipulaba las elecciones para que los partidos monárquicos se alternaran en el poder. Los obreros y campesinos españoles eran los más pobres de Europa, bajo el poder de una élite que acumulaba latifundios y fábricas. Aunque la competencia entre la CNT y el sindicato socialista UGT fue una constante, ambos colaboraron en las principales huelgas, especialmente en la primera huelga general revolucionaria de la historia de España, en 1917. Una rama del anarquismo español, igual que en Europa, optó por el magnicidio como medida de destrucción del poder. Los anarquistas asesinaron a Cánovas del Castillo y Canalejas. También lo intentaron con Alfonso XIII en varias ocasiones. Pero la CNT nunca apoyó esta línea de lucha, ya que pensaba que la huelga revolucionaria era el único camino para acabar con el sistema. Durante la Segunda República la CNT aumentó sus afiliados y se convirtió en un poder a la sombra, que no se fiaba de los políticos y apoyaba o rechazaba gobiernos en función de las circunstancias. Aunque los anarquistas no votaban, está claro que en algunas circunstancias dieron su apoyo de manera masiva a los partidos de izquierdas (elecciones de 1931, apoyo al Frente Popular). Pero el anarquismo se sintió decepcionado muy pronto con la nueva república democrática. Los levantamientos de Casas Viejas y Castilblanco mostraban la impaciencia del movimiento anarquista frente a la lentitud y limitaciones de la reforma agraria. El sector más radical (FAI) mantuvo un constante enfrentamiento en el seno de la CNT. Durante la revolución de octubre de 1934, los anarquistas tuvieron una participación activa junto a la UGT, especialmente en Barcelona. Con el estallido de la guerra civil en 1936, los anarquistas se vuelcan en el apoyo al bando republicano, pero también realizan una revolución propia que debilitó a la República Española durante toda la guerra. Sus milicias actuaron en el frente con mucho valor pero poca disciplina. La CNT llegó a participar en el gobierno unitario de Largo Caballero, con la primera ministra de la historia española (Federica Montseny, ministra de Sanidad). Los desmanes de algunos milicianos anarquistas y su política de colectivización forzosa alarmaron a los gobernantes republicanos. El gobierno de Negrín, más cercano a socialistas y comunistas, fundó el Ejército Popular Republicano y desarmó a las milicias anarquistas. Esta política provocó numerosos disturbios. Los sucesos de Mayo de 1937 en Barcelona significaron el derrumbe del anarquismo español. De esta época gloriosa del sindicato quedan nombres como Joaquín Ascaso y Buenaventura Durruti. El anarquismo fomentó la participación femenina a través de organizaciones como Mujeres Libres. Las mujeres anarquistas fueron denominadas Libertarias y muchas de ellas acudieron al frente junto a los hombres. Muchos historiadores acusan a los anarquistas de favorecer la derrota de la República Española, por su indisciplina y desorden. Pero también es verdad, que miles de militantes anarquistas anónimos dieron su vida en el frente para luchar contra el fascismo y defender una causa que consideraban justa. Tras la guerra civil, el anarquismo español fue duramente reprimido por el franquismo. Aunque la CNT siguió activa en la clandestinidad, perdió peso frente a la poderosa organización clandestina del Partido Comunista de España. Con la llegada de la transición democrática, el anarquismo era ya testimonial en el movimiento obrero español. En la actualidad, la CNT se encuentra fraccionada. El gobierno español se ha negado a la devolución de su patrimonio histórico por no reconocer un heredero legítimo de las siglas históricas. Esto, como de costumbre, suena a excusa para no pagar. Lo que sí es cierto es que un sindicato que protagonizó la vida política española durante casi un siglo, es hoy una sombra de lo que fue.
Imágenes:
Miliciana junto a la bandera de la CNT-FAI, durante la Guerra Civil Española.
Bandera de la CNT.
Federica Montseny, ministra anarquista de sanidad.
Miliciano anarquista junto a su familia.
Cartel de la CNT-FAI durante la Guerra Civil Española (Archivo de Salamanca).


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