domingo, 31 de enero de 2010

Frida Kahlo


FRIDA KAHLO: PINTAR UNA VIDA
Coyoacán, que hoy es un suburbio de México, era en 1907 una pequeña villa de las afueras donde vivía una extraña mezcla de la clase media mexicana e indígenas en busca de fortuna. Allí nació Frida Kahlo, hija de un fotógrafo de origen alemán y una señorita mexicana de buena familia. Fue la segunda de cuatro hermanas. Desde muy joven, la enfermedad se convirtió en su compañera inseparable. Contrajo la poliomelitis cuando sólo tenía seis años. Le dejó graves secuelas: una cojera de por vida de la pierna derecha. En 1922 ingresó en la Escuela Nacional Preparatoria de Ciudad de México, donde no dejó muy buenos recuerdos. Su expediente muestra su participación en todo tipo de trastadas y disturbios. Esta joven rebelde buscaba una causa, pero no sabía cuál. En la escuela conoció al famoso muralista Diego Rivera, encargado de pintar un gran mural en la institución educativa. Junto a él aprendió los primeros rudimentos de grabado y pintura, aunque el arte no había sido nunca su principal aspiración. En 1925 sufrió un gravísimo accidente de tranvía. Se fracturó la columna vertebral , varias costillas, el cuello y la pelvis. Desde ese momento comenzó un largo calvario de tratamientos, operaciones y rehabilitaciones, que nunca lograron curarla. El dolor se convirtió en un compañero inseparable de su vida. Sufrió 32 operaciones que no mejoraron su situación, y se vió obligada a usar varios corsés para mantenerse recta. Sus largos periodos de convalecencia la llevaron definitivamente a la pintura. Para ella el arte no era un entretenimiento ni una búsqueda de la belleza, era una manera de mostrar su dolor y narrar su propia vida. Durante años, Frida pintó lienzos pero también rellenó sus diarios con multitud de dibujos. Dibujos donde reflejaban todos sus anhelos y miedos y, sobre todo, el dolor que padecía. Su enorme fuerza de voluntad le permitió volver a caminar, en medio de graves dolores que disimulaba. En 1929 contrajo matrimonio con Diego Rivera, artista mimado del gobierno mexicano. Rivera veía en ella un ejemplo de superación. Frida veía en él su protector. Esta relación fue muy tormentosa y causó un enorme daño en ambos. Las aventuras extramaritales, el amor y el odio, se convirtieron en elementos sustanciales de su relación. Se divorciaron en 1939, pero en seguida volvieron a estar juntos. Eran dos personalidades apasionadas, que no querían renunciar a su independencia, pero tampoco podían vivir separados. Ella nunca le perdonó que hubiera mantenido una relación con su hermana.
Frida Kahlo fue creando su propio mito. Fanática de las costumbres mexicanas, vestía ropas indígenas que escandalizaban al ambiente burgués en el que se había criado. Coleccionaba cerámicas y telas indígenas. Su compromiso político se hizo cada vez más fuerte, ligado al Partido Comunista Mexicano. Si era necesario, acudía a las manifestaciones en silla de ruedas junto a Diego. En su casa se refugió León Trosky, con el que mantuvo un corto romance. Trosky murió en su casa, asesinado por Ramón Mercader, el español enviado por Stalin. No fue su único romance a espaldas de Diego. Frida Kahlo mantuvo relaciones con hombres y mujeres, lo que le convirtió en una pionera de la libertad sexual. Una joven cantate rescatada de la calle, llamada Chavela Vargas, fue uno de sus grandes amores.

Durante todo este tiempo Frida no dejó de pintar. Para ella, la pintura significaba una válvula de salida, una manera de mostrar sus más profundas angustias. El dolor que padecía de manera constante se refleja en El venado. En 1931 visitó Nueva York, y Estados Unidos se convirtió en una fuente de inspiración para su obra. Allí sufrió un aborto del hijo de Diego que esperaba. Fue una de las experiencias más amargas de su vida. En 1939 expuso en París junto a los pintores surrealistas. Allí conoció a André Bretón y a Pablo Picasso. Pero Frida era demasiado especial para ser encasillada. Rechazó ser una pintora surrealista, lo que irritó a Bretón. Ella no pintaba sus sueños, pintaba las angustias de su vida. Siempre siguió fiel a sí misma, pintando lo que consideraba como un reflejo de sus propios sentimientos. En 1953 organizó su primera exposición en México. Por aquella época, su salud se hallaba muy deteriorada. Asistió a la exposición, para sorpresa de todos, postrada sobre una cama que fue transportada por sus amigos. Allí se presentó navegando sobre su cama, como si se tratara del velero de un naufrago. Ese mismo año le tuvieron que amputar un pie gangrenado. Ella escribió en su diario: "Pies para que los quiero, si tengo alas pa'volar", y dibujó dos pies amputados en un pedestal. Murió en 1954, y su féretro fue cubierto con la bandera del Partido Comunista Mexicano. Fue incinerada y sus cenizas reposan en la Casa Azul de Coyoacán, hogar de sus padres y escenario de su tormentoso matrimonio con Diego Rivera. Muchos de sus cuadros son hoy muy conocidas, pero destaca su obra maestra: Las Dos Fridas. Pintada poco después de su divorcio de Diego, muestra el enfrentamiento interno de la artista. Una Frida vestida con traje mexicano, representa su apego a la tierra natal y a Diego, otra muestra ropas europeas y representa a la Frida libre. El machismo imperante en el mundo del arte relegó a Frida al mero papel de mujer de Diego Rivera, que pintaba en sus ratos libres. Hoy en día, su figura es cada vez más grande y reconocida. Con el tiempo, Diego Rivera acabará siendo el marido de Frida Kahlo.


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