sábado, 16 de enero de 2010

Historia de Haití.

HAITÍ. HISTORIA DE UN FRACASO
El 12 de enero de 2010, cerca de las 5:00 de la tarde, un fuerte terremoto sacudía Haití. El epicentro se situaba a tan solo 15 kilómetros al sur de la capital, Puerto Príncipe, y su magnitud era de las más destructivas que se recuerdan (7,3 en la escala de Richter). El terremoto sacudía el país más pobre de América: ocupa el puesto 150º de los 177 países medidos en el Índice de Desarrollo Humano por la ONU, el 70% de la población vive en la pobreza, la mayor parte del territorio está deforestado y erosionado, en la capital se hacinan medio millón de personas en chabolas... El resultado no podía ser más dramático. La fragilidad de las construcciones ha provocado el derrumbamiento total y el alto número de víctimas. El gobierno y la estructura estatal han desaparecido. No existen bomberos ni personal sanitario para hacer frente a la catástrofe. El país está repleto de cadáveres y pendiente de la ayuda internacional.
Antes del terremoto, la situación de Haití ya era grave. Es uno de los países más pobres del mundo, con una esperanza de vida de tan solo 50 años. La mitad de la población es analfabeta. El 70 % de los haitianos viven en la pobreza, hacinados en chabolas y con el equivalente a dos euros al día para sobrevivir. Su situación política es caótica. Es un país tutelado por los cascos azules de la ONU, donde los golpes de estado y las elecciones falsificadas forman parte de su tradición política. ¿Cómo se ha llegado a este extremo?
La isla denominada La Española fue descubierta por Colón en 1492, durante su primer viaje. Aquí fundó el famoso fuerte La Navidad que encontró destruido cuando regresó en 1493. Esta isla, compartida hoy por Haití y la República Dominicana, fue una de las primeras colonias estables fundadas por los castellanos. La fundación de Santo Domingo (hoy capital de la República Dominicana) muestra su interés por el este de la isla. Sin embargo el oeste (actual Haití), acabó siendo abandonado por la presencia de numerosas zonas pantanosas donde proliferaban las enfermedades. La población originaria de la isla se extinguió definitivamente a principios del siglo XVI, debido a la cruel explotación de los colonizadores castellanos y la llegada de nuevas enfermedades desde Europa. El territorio fue repoblado con colonos castellanos y miles de esclavos africanos para las plantaciones de tabaco y azúcar. La raza negra sería, por tanto, la predominante en la isla. En el siglo XVII el oeste de La Española seguía despoblado. Los piratas o filibusteros del Mar Caribe, especialmente los franceses, comenzaron a utilizar sus costas como refugio. Incluso fundan un hospital en la zona de la actual Puerto Príncipe, conocido en su primeros momentos como Hôpital. La administración colonial española de los Austrias atacó a los piratas franceses, pero no pudo desalojarlos. Francia logra la hegemonía europea en el siglo XVII, después de la Guerra de los Treinta Años, y España le cede el territorio (1697 Tratado de Ryswick). Las autoridades francesas establecieron la capital en Puerto Príncipe (antigua Hôpital), bautizada así por el naufragio de un famoso velero francés (el Príncipe). Francia repartió las tierras fértiles entre nobles y burgueses adinerados, que establecieron grandes plantaciones de tabaco, azúcar y cacao. La llegada de esclavos negros desde África Occidental siguió siendo muy intensa durante todo el siglo XVIII, hasta llegar a ser el 80% de la población. El estallido de la Revolución Francesa en 1789 tuvo una enorme repercusión en la colonia. La igualdad proclamada por los revolucionarios fue recibida en la colonia como el fin de la esclavitud. Una enorme revolución de esclavos acabó con la autoridad colonial. Fue el momento más glorioso de la historia de Haití. En 1792 la nueva República Francesa declaró abolida la esclavitud. El libertador haitiano Toussaint Louverture, antiguo esclavo, rechazó los ataques de británicos y españoles, que querían anexionarse el territorio. A pesar de que Napoleón intentó no perder definitivamente la colonia, Haití proclamó su independencia en 1804. Habían vencido a franceses, británicos y españoles. Eran el segundo país de América que lograba su independencia, después de Estados Unidos. Sin embargo no fue reconocido por ningún otro. Era un precedente demasiado peligroso para todos ellos, al ser un territorio autogobernado por esclavos libres. Por tanto, el nuevo estado inició su azarosa historia en el más completo aislamiento y presa de constantes golpes de estado y guerras civiles. Durante el siglo XIX las relaciones con la vecina República Dominicana fueron pésimas, con varias guerras e invasiones mutuas. Francia intentó recuperar el territorio en varias ocasiones. Las antiguas plantaciones no fueron nunca repartidas y una minoría de gobernantes las heredó. La ausencia de reforma agraria condenó a miles de campesinos, descendientes de esclavos liberados, a vivir míseramente como mano de obra barata. Los occidentales nunca confiaron en este nuevo país. Observaban con extrañeza la pervivencia de sus costumbres africanas (como el vudú, que identificaban con brujería) y su lengua criolla, que mezclaba francés y dialectos africanos. Los Estados Unidos convirtieron este caótico estado en una nueva pieza de su política imperialista en Lationamérica. Invadieron el país en 1914, donde ejercieron el poder absoluto hasta 1934. En 1957 instalaron y apoyaron al sangriento dictador François Duvalier, conocido por el pueblo como Papa Doc. Duvalier y su hijo gobernaron durante casi treinta años. Durante su mandato, las pocas riquezas mineras haitianas (principalmente bauxita) fueron expoliadas por las compañías mineras norteamericanas. La familia Duvalier amasó una inmensa fortuna, con un pueblo sumido en la más absoluta de las miserias. En el país reinaba el terror, con detenciones y ejecuciones masivas de opositores. Cuando Jean-Claude Duvalier fue exiliado por una rebelión en 1986, la población desenterró los restos de François Duvalier y los apaleó, en una extraña ceremonia ritual de venganza. Los años 80 y 90 no trajeron la democracia a Haití. A pesar de las buenas intenciones que parecían mostrar Estados Unidos, la ONU y Francia, en el país se sucedían los golpes de estado, los sangrientos enfrentamientos civiles y las elecciones falsificadas. Jean-Bertrand de Aristide, pastor protestante escogido democráticamente, parecía la gran esperanza. Pero también acabó mostrando actitudes autoritarias. Fue expulsado por el sangriento golpe de Raoul Cedras, personaje que promovía la violación de mujeres como venganza política. En el año 2004 la ONU aprueba una intervención internacional de cascos azules. Haití estaba pendiente de unas elecciones libres y vigiladas por observadores internacionales, cuando ha sido sorprendida por el terremoto. Es evidente que hoy es un país destrozado con autoridades inexistentes. A la comunidad internacional, que no ha hecho casi nada por ellos hasta ahora, les corresponde reconstruir materialmente el país, pero también recompensarles moralmente. Porque el desastre de la historia de Haití, tiene mucho que ver con los intereses de algunas grandes potencias.
Imágenes:
Ruinas del Palacio Presidencial de Haití tras el terremoto de 2010 (Logan Abassi, UNDP global)
Toussiant Louvertoure, caudillo libertador de Haití, en un sello de correos.
Fuerte de Citadella Laferriere (Rémi Kaupp)
Mapa de La Española
Fotografía de François Duvalier
Fotografía de los Cascos Azules de la ONU en Puerto Príncipe (ADF)

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