viernes, 8 de enero de 2010

Terrorismo en Yemen.


YEMEN. LA GUARIDA DEL LOBO
La lucha entre los países occidentales y el terrorismo islámico de Al-Qaeda ha encontrado un nuevo frente abierto. Se trata de la República de Yemen, el país más pobre de toda la península Arábiga. El gobierno yemení ha iniciado una fuerte ofensiva contra tres de sus provincias interiores, después de la detención del terrorista que intentó atentar en un vuelo que se dirigía a Detroit. La reivindicación de este atentado frustrado por parte de la rama yemení de Al-Qaeda, puso al país en el punto de mira. Las embajadas extranjeras cerraron precipitamente y aconsejaron a sus ciudadanos que no viajaran al país. Pero no es la primera vez. Sendos atentados contra un barco americano en el puerto de Adén y la embajada americana en Sanaa, habían provocado en años pasados la muerte de decenas de ciudadanos norteamericanos. El gobierno yemení no desea la presencia de tropas extranjeras, ya que considera que esto tendría un efecto contraproducente. Sí ha pedido, en cambio, ayuda económica y armamentística para llevar adelante su ofensiva militar. La inestabilidad política del país lo ha convertido en refugio predilecto de la red terrorista. Osama Bin Laden vivió refugiado en Yemen (país de origen de su padre) durante los años 90. Existen numerosos nexos que unen atentados diversos por todo el mundo y la redes de captación y entrenamiento de integristas dentro del territorio yemení.
Con una extensión algo mayor que España, el territorio yemení es casi completamente desértico. Los principales productos son los cereales, el café y el ganado ovino. La sociedad yemení vive aferrada a sus tradiciones, muy lejos de la magnificencia y extravagancias de la monarquías petrolíferas que le rodean. El país ocupa el puesto 153 en la lista del IDH mundial, lo que le convierte en el país árabe más pobre. Nadie diría que este territorio fue conocido como la "Arabia Feliz". El geógrafo griego Claudio Ptolomeo fue el creador de este término, ya que las caravanas que procedían de Yemen llegaban cargadas de ébano, oro, laúdano, incienso y seda, lo que llevaba a los europeos a imaginar que era un país riquísimo. En realidad sólo eran yemeníes los mercaderes, ya que la mayor parte de esos productos procedían de otros territorios. La posición estratégica del país, junto al Mar Rojo y en el medio de la ruta entre el Mar Mediterráneo y la India, le llevó a monopolizar el comercio de especias. La legendaria reina de Saba, citada en el Antiguo Testamento, que maravilló a Salomón por sus riquezas, vivió en este país. El Islam llegó a Yemen en el año 630, tan solo ocho años después de la Hégira. Mahoma estaba unificando la península Arábiga y convirtiendo a todos los pueblos arábigos a la nueva fe musulmana. Yemen fue gobernado como una provincia por los califatos de Damasco y Bagdag. Posteriormente, su debilidad le hizo pasar de mano en mano. Estuvo bajo el dominio de los egipcios, los persas y los otomanos. En el siglo XV los marineros portugueses, en su ruta africana hacia la India, descubrieron el valor estratégico del puerto de Adén y lo ocuparon durante algunos años. Fue el primer contacto de los yemeníes con los europeos y parece ser que no fue muy amistoso. En 1839 los británicos, con la vista puesta en la ruta hacia la India, ocuparon el puerto de Adén y fundaron una colonia estable. Adén fue colonia británica durante casi cien años, mientras el norte de Yemen era una provincia del Imperio Turco Otomano. Por aquí pasó el famoso Lawrence de Arabia, en su incansable viaje para agitar a los pueblos árabes contra los turcos. Después de la Primera Guerra Mundial, en la que el Imperio Turco fue completamente derrotado, el norte del país alcanzó la independencia pero el sur siguió bajo dominio británico. Había llegado la independencia, pero no la tranquilidad. El Reino de Yemen (Yemen del Norte) vivió en constante guerra civil y el último rey fue derrocado en 1962. Mientras, el sur del país se convertía en 1967 (para disgusto de Gran Bretaña) en la República Democrática Popular del Yemen, el primer país árabe comunista de la historia. A pesar de tener la misma base social y cultural, ambos países llevaron una relación pésima y tuvieron varias guerras. Finalmente llegaron a un acuerdo para elaborar una constitución conjunta que reunificara a los yemeníes. El país volvió a ser uno de manera oficial en 1990. La capital y la bandera común fue la del norte, quedando bien claro quien había sido el absorbido. El norte tradicional se comió al sur ex-comunista. Las tensiones entre los habitantes del norte y del sur no han dejado de existir todavía. El 99,9 % de los yemeníes son árabes de religión musulmana sunnita. Es una sociedad muy conservadora, donde la mujer no tiene participación política y los hombres portan espadas y cuchillos como símbolo de estátus, igual que en los tiempos medievales. Mujeres relevantes, como la escritora Nabila al Zubair y la pintora Al Nasiri, han denunciado el constante retroceso de los derechos de la mujer en Yemen, parejos al ascenso de los partidos islamistas. El turismo pareció ser una válvula de escape durante los años 90. La afluencia de turistas a un país muy cerrado y enigmático fue creciente, hasta convertirse en un sector prometedor. Pero entonces comenzaron los secuestros. Hoy en día, todavía permanecen secuestrados varios turistas ingleses y franceses, y el sector turístico está estancado. La fragilidad política y económica del país le convierten en presa fácil para el islamismo radical, que parece operar en el interior del país con toda tranquilidad. La ofensiva lanzada por el gobierno de Sanaa contra tres de sus provincias, es algo más que la lucha contra el terrorismo que tanto preocupa a los países occidentales. En realidad parece un intento del gobierno por demostrar que el país existe y tiene soberanía sobre si mismo, para no convertirse en otra pieza del tablero internacional.
Fotografías:
Calles de la capital, Sanaa (Alexandra Pugachevsky)
Mujeres yemeníes (L. Zylberman)
Ejército yemení (EFE)

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