viernes, 18 de junio de 2010

Crisis en Grecia


Los mercados financieros hunden un país.
ACOSO A GRECIA
Grecia, miembro de la Unión Europea, uno de los países que adoptó el euro, cuna de la civilización occidental, vive uno de sus momentos más bajos. En el año 2009, la Unión Europea avisó al gobierno griego de que sus cuentas no estaban nada claras. Grecia forma parte del "Eurogrupo" (países con euro) y por tanto debe presentar claramente sus datos económicos. En octubre del mismo año, el nuevo gobierno de Atenas (dirigido por el socialista Yorgos Papandreu) denunció que el anterior gobierno conservador había ocultado las cuentas. El resultado era catastrófico. Grecia tenía un déficit que superaba su PIB y estaba a punto de entrar en bancarrota. Durante el año 2010, el caso griego ha traído de cabeza a toda la Unión Europea. No se trata sólo de un socio en apuros, se trata de un socio que comparte moneda con gigantes como Alemania o Francia. Los especuladores de la City londinense encontraron la puerta abierta para la ganancia fácil. Los griegos dependían de una inmensa deuda pública financiada con bonos, y estos fueron degradados por agencias de calificación (Moody, Standard&Poors) y atacados por especuladores que buscaban ganar dinero fácil con la caída del euro. La vida y el futuro de millones de personas se convirtió en un inmenso campo de juego donde se podían ganar miles de dólares. Cuanto peor les fuera a los griegos, más ganancias para algunos. La Unión Europea, muy a regañadientes, aprobó un plan de ayuda para Grecia. Pero no se trataba de una ayuda incondicional. A cambio, el gobierno socialista de Atenas debía realizar una salvaje reforma que afectaba a las pensiones, los sueldos, los contratos de trabajo y toda la política social. El resultado de esta especulación salvaje era la total destrucción del poco estado del bienestar que los griegos habían sido capaces de construir. El pueblo griego realizó siete huelgas generales casi seguidas. En una de las manifestaciones murieron tres personas. Después llegaron los ataques a la deuda de España y Portugal. Todos los países europeos están endeudados en mayor o menor medida, pero parece ser que algunos son presa fácil para los especuladores que buscan debilitar la moneda común.
El resultado de todo este proceso es inquietante. Los mercados han sido capaces de poner contra las cuerdas a gobiernos elegidos democráticamente, obligándoles a variar las políticas que prometieron en sus programas electorales y a eliminar conquistas sociales adquiridas. Si esto se generaliza, significará la muerte de la democracia como tal. Cuando los votantes acudan a las urnas, nunca podrán saber cuál es la política que están votando y escogiendo, ya que podría ser variada por la presión de los mercados. El gobierno socialista español, dirigido por José Luis Rodríguez Zapatero, ha realizado uno de los recortes sociales más salvajes de toda la historia democrática española, acompañado de una reforma laboral que daña muchos de los derechos adquiridos por los trabajadores. Todo ha sido una "exigencia de los mercados". El FMI, el Banco Mundial, la propia UE y oscuros clubs como Bilderberg, aplauden estas medidas. Por otro lado, los países pierden margen de maniobra.
Resulta muy difícil concebir un estado sin déficit. Todos lo tienen. El Estado no debería ser un negocio, sino una fuerte apuesta por la mejora social. En cierta medida, todos los estados deberían gastar mucho para fomentar su economía. Esto es lo que dice el keynesianismo clásico. Pero parece que sus medidas hubieran sido aparcadas. Porque a partir de ahora, todas las crisis provocadas por especuladores financieros podrían saldarse con más perdida de derechos sociales. Porque la mucha o poca deuda que los estados emitan para financiar sus políticas, puede ser utilizada como inmensas cuerdas de marioneta que les obligue a obedecer dictados externos. Muchas preguntas quedan en el tintero. ¿Cómo es posible que un miembro de la UE como el Reino Unido albergue a los que atacan la estabilidad de la unión? ¿Por qué los países más duramente atacados son los que poseen gobiernos de izquierdas? ¿Por qué no se generaliza el modelo escandinavo de fuertes impuestos para no depender de bonos de deuda? Las cosas están así, algunos juegan y otros pagan las deudas. La crisis debería ser la oportunidad para reformar un sistema financiero internacional que deja total libertad para jugar con el dinero provocando trágicas consecuencias. Pero en lugar de esto, todo apunta a que la crisis es otra gran oportunidad para disminuir costes y aumentar ganancias.

3 comentarios:

  1. Lo mejor de este asunto esque países reacios a la UE, como Reino Unido (el cual en este artículo hemos podido observar que alguno de sus habitantes no ha actuado de forma muy ética que digamos) ya tienen otro pretexto para seguir oponiendose: el dictamen de medidas económicas que deben seguir países como Grecia, lo cual es una pérdida de soberania evidente...
    Excelente la tésis que has sostenido en el artículo; es más que evidente la negativa a no tocar el modelo económico que "tan bien" ha funcionado, y que parece ser que se atenta contra la pura democracia (claro que luego nos vendrán a cambiar el término de democracia para que quede fenómeno de cara a la galería)...

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  2. El error de fondo es creer que en los sistemas democráticos occidentales el poder procede del pueblo. No, es una concesión que el capital hizo tras la crisis de 1929 y ante la posibilidad real de una sociedad con una economía planificada, alternativa al "libre" mercado. Esta concesión hizo posible, en occidente, el llamado "estado del bienestar". Una pequeña pérdida de beneficios para permitir estados democráticos con una amplia cobertura social que alejasen el peligro del fin del mercado.
    Caído el muro de Berlín, se acabó el peligro que representaba para el capital un sistema económico alternativo. Se abrió la vía para aumentar beneficios. Había que acabar con el "estado del bienestar". En ello está el capital: FMI, Banco Mundial, grupo Bilderberg, BCE y multinacionales.
    Un efecto del "estado del bienestar" fue desideologizar al ciudadano. En ese estado no hay opciones políticas con diferetes ideologías, sino mejores o peores gestores de los bienes del estado. El ciudadano ya no se preocupa de los problemas sociales, pues es el estado el que lo hace (y las ONGs, también sin ideología). Sin referentes y sin capacidad de movilización. Los ciudadanos van haciendo concesiones ante la destrucción del "estado del bienestar", y adoptan posiciones más conservadoras que, creen, les permiten mántener su estatus. Así está el crecimiento de comportamientos racistas, xenófobos o simplemente de clase (todos queremos quedar entre la clase alta).
    La cuestión es saber ¿hasta cuándo aguantará la mayoría ciudadana el recorte del "bienestar"? y ¿qué alternativa tomará?

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  3. El modelo escandinavo es una alternativa viable. Pagan muchísimos impuestos, pero logran depender menos de la deuda extranjera. Además tienen organizaciones de consumidores muy poderosas que pueden dañar a una empresa (por ejemplo una eléctrica) si abusa de la subida de precios. Lo que está claro es que la democracia agoniza irremediablemente.

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