domingo, 20 de junio de 2010

La division de Belgica

¿EL FINAL DE BÉLGICA?
Esta es la pregunta que todos se hacen después de la reciente victoria en las elecciones legislativas del partido Nueva Alianza Flamenca. Esta coalición, dirigida por Bart de Wever, nunca a ocultado su orientación separatista. Aunque han ganado las legislativas, están lejos de dominar completamente el panorama político belga. Con un 30 % de los votos y 25 de 150 escaños, los nacionalistas flamencos necesitan pactar para llevar adelante sus reformas.
El NAF no ha escondido nunca sus deseos separatistas. La comunidad flamenca, que goza de una economía próspera, aspira a un autogobierno cada vez más amplio. Sin embargo, es difícil de creer que Wever proclame la independencia de Flandes. Más bien buscan convertir a Bélgica en una confederación al estilo suizo, que les dote de un amplísimo autogobierno.
Bélgica esta a punto de cumplir 180 años como estado. Se independizó el 4 de octubre de 1830 de sus dominadores holandeses. La historia de Bélgica es una larga historia de dominación y de diversidad de comunidades.

Cuando Julio César invadió el norte de la Galia, la bella planicie donde desembocan los ríos Mosa y Escalda fue denominada Bélgica (tierra de los Belgorum). El territorio solo fue romanizado en su zona sur, justo la actual zona de los valones (francófonos). El norte quedó bajo influencia de las tribus germánicas. Tras la caída del Imperio Romano, la zona se convirtió en uno de los centros políticos y económicos del Imperio Carolingio. Con el fin del Imperio Carolingio, Bélgica quedó en manos del Reino de Borgoña. A lo largo de la Edad Media, la economía de la zona creció considerablemente, convirtiéndose en un centro comercial y de producción textil de primer orden. La refinada corte borgoñona embelleció las ciudades, sufragó artistas y dotó a la región de una prosperidad única en Europa, solo igualada por Italia. Pero al ser una zona situada en la confluencia de dos poderosos estados, el Reino de Francia y el Sacro Imperio Romano Germánico de los Habsburgo, acabó siendo una codiciada pieza, junto a su vecina Holanda. El territorio belga se hallaba muy fragmentado, con ciudades libres como Amberes, Brujas y Gante, el obispado de Lieja, y los ducados de Flandes, Brabante y Luxemburgo. Al norte de Bruselas el idioma predominante era el holandés, al sur el francés. La herencia de Carlos V convirtió a la totalidad de los Países Bajos en un dominio de la Monarquía Hispánica. El recuerdo del gobierno español no puede ser más negativo. Los holandeses, de religión protestante, se rebelaron y lograron su independencia definitiva a principios del siglo XVII. Sus vecinos flamencos y valones siguieron bajo dominio español y con predominio de la religión católica, después de una fuerte represión. Después pasaron por manos austriacas y francesas. Después de las Guerras Napoleónicas el territorio fue cedido a Holanda, que creó un gran Reino de los Países Bajos. Sin embargo, los actuales belgas se sintieron marginados por los holandeses, debido a su escasa participación en los órganos de gobierno y los cargos del nuevo reino. En 1830 se rebelaron contra el gobierno de Amsterdam. La victoria belga vino determinada por el apoyo de franceses y británicos. La Francia de Luis Felipe de Orleans apoyaba a sus hermanos valones, con el secreto deseo de anexionarlos en el futuro. Gran Bretaña miraba más allá. Bélgica sería el estado tapón que evitaría la presión de alemanes y franceses en la zona, además de un excelente aliado en el continente. Por eso los británicos convirtieron la protección de Bélgica en uno de los ejes principales de su política europea. El nuevo estado se constituyó en monarquía y la corona fue ocupada por el alemán Leopoldo de Sajonia-Coburgo, tío de la reina Victoria de Inglaterra. El francés fue escogido como lengua oficial, ya que Valonia era más rica y prospera que Flandes. La minas de hierro y carbón y las fábricas estaban en el sur, y Flandes vivía una lenta decadencia, mientras Valonia acometía su propia revolución industrial. A nadie le pareció extraño, por tanto, que el francés fuera la lengua obligatoria de los burócratas y políticos de Bruselas. Pero la historia de Bélgica dio muchas vueltas. Después de la Primera y la Segunda Guerra Mundial (ambas con invasión alemana incluida) Bélgica estaba completamente destrozada. La reconstrucción del pequeño estado vino acompañada de una reconversión generalizada de los sectores industriales, que a partir de los años cincuenta comenzó a dejar desierta Valonia. Sin embargo, los flamencos crecieron económicamente y llegaron a ser los principales aportadores financieros del país. Había llegado por tanto, el momento de reclamar su lugar en Bélgica. Las leyes lingüísticas de 1963 definieron el ámbito y la oficialidad de las tres lenguas habladas en el país (flamenco o neerlandés, francés y alemán). La reforma constitucional de 1994 creó un estado federal con tres zonas lingüísticas y una capital federal donde convivieran todas las lenguas. Pero el crecimiento de Bruselas y la absorción de las ciudades circundantes, llenas de burócratas francófonos, fue denunciado por los flamencos como una traición.

A día de hoy, un país con una extensión semejante a Cataluña (30.500 km2) y una población de algo más de diez millones de habitantes, posee dos comunidades que parecen incapaces de entenderse. La supervivencia del país pasará por establecer un nuevo estatus para Bruselas y los alrededores, así como la construcción de un estado confederal. Si no se logra un marco de convivencia, podemos dudar de la viabilidad de un estado que debe presidir la Unión Europea el próximo semestre.
Imágenes:
Pegatina de una asociación defensora de convivencia entre comunidades.
Mapa de las comunidades lingüísticas belgas (Wikipedia)
Imagen de una manifestación a favor de la unidad belga. Aparece la bandera del estado con un mensaje en las tres lenguas oficiales.

3 comentarios:

  1. A modo de curiosidad pregunto: la colonización de la actual República Democrática del Congo, por parte de Bélgica; ¿tuvo algún acontecimiento relevante en el panorama internacional o nacional en los belgas? (como es el caso de la colonización de Sudáfrica por los boers holandeses). Gracias! (también por el gran artículo desde luego).

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  2. Hola Antonio (soy Javier), necesito que estés si puedes en la graduación del martes, que te tengo que dar una cosa que es tuya ¿ok?. Un abrazo (borra este comentario y si no puedes ir el martes pues haz tú uno con una letrita y al día siguiente lo borras-si finalmente puedes ir pues solo borra mi comentario).

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  3. No puedo. Lo siento. Tengo que ir a la Escuela de Idiomas. Lo intentaré pero me va a costar.

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