sábado, 28 de agosto de 2010

Soñando con el trono perdido
REYES FANTASMALES
Tienen diferentes edades y nacionalidades. Sus apellidos son largos y rocambolescos, pero sus títulos no son reconocidos legalmente. Son abogados, economistas, periodistas, políticos... incluso alguno vive de negocios turbios. Solo tienen una cosa en común todos ellos. Por herencia sanguínea, son los representantes vivos de una larga y regie estirpe, expulsada de sus tronos por guerras, revoluciones y, principalmente, la propia torpeza de sus antepasados. Son jefes de casas reales fantasmales, que carecen de palacios y tropas porque no gobiernan, pero no renuncian a volver algún día. El resto de las casas reales europeas mantienen relaciones con ellos, que incluye matrimonios y alianzas de todo tipo. No dudan en mover todos los hilos e influencias necesarios para intentar restaurar su reino perdido, pero no siempre les sale bien. La monarquía es hoy una institución atrasada y caduca. Los países en los que permanece, es por tradición o por complicadas "transiciones" políticas que las incluyeron. Por eso ha cambiado la forma en que las casas reales europeas se "muestran" al exterior. Hoy venden matrimonios plebeyos, imagen moderna, democracia, cercanía, simpatía y vida sencilla, en oposición a los grandes fastos de sus antepasados. Porque todos ellos saben que el exilio es una posibilidad no tan remota.

ALEMANIA. JORGE FEDERICO DE PRUSIA


Nació en Bremen. Tiene 34 años y aspira a ser el nuevo "Kaiser" de Alemania, pero lo va a tener muy difícil. Es el jefe oficial de la "Casa de Hohenzollern", dinastía que gobernó Prusia y luego el Imperio Alemán hasta el fin de la Primera Guerra Mundial. El último Kaiser fue su bisabuelo Guillermo II. Murió en el exilio en Holanda, protegido por la reina de este país, a pesar de que los aliados pidieron su extradición para ser juzgado por provocar la Primera Guerra Mundial. Durante su exilio, coqueteó con los nazis para lograr que Hitler reinstaurara la monarquía. Pero Hitler no tenía mucho interés en compartir el poder con nadie. Su bisnieto es nacido y criado en Alemania. El actual gobierno alemán no ve un peligro en esta familia. Sin embargo, no pueden utilizar sus títulos, porque no son reconocidos por la ley. Para no perderlos, Jorge Federico los añadío como un apellido, de modo que su nombre sería "Jorge Federico Príncipe de Prusia" (George Fiedrich Ferdinand Prinz von Preusen), lo que debe constituir uno de los nombres más estrambóticos de la República Federal Alemana. La trifulca familiar (algo típico en el exilio) estuvo a punto de aguarle el título. Sus tíos le denunciaron por casarse con una plebeya, lo que le invalidaba para dirigir la casa real. Tuvieron que acudir a los tribunales, donde unos perplejos jueces se inhibieron del asunto y declararon que todos los ciudadanos alemanes son libres de casarse con quien deseen. Estudió Ciencias Empresariales. Oficio: desconocido.

AUSTRIA Y HUNGRÍA. OTTO DE HABSBURGO

Nació en Austria en 1912. Es sobrino-nieto de Francisco José I, emperador de Austria-Hungría. Francisco José I llevó a su Imperio a la máxima expansión territorial, pero provocó la Primera Guerra Mundial junto al kaiser de Alemania. Otto es ahora el jefe de la Casa de los Habsburgo, a pesar de su avanzada edad. La oposición clara al Anschluss (anexión de Austria por Hitler), provocó el odio personal del Führer y la persecución de la familia, que tuvo que huir a Estados Unidos durante la Segunda Guerra Mundial. Ha sido el "aspirante" más visible durante décadas. Periodista, escritor y político, se ganó el respeto europeo y fue eurodiputado durante muchos años. Aunque también son conocidas sus posturas ultraintegristas en materia de religión. Habla numerosas lenguas y posee la nacionalidad alemana, austriaca, húngara y croata. En muchas entrevistas, él mismo ha reconocido que el Imperio Austro-Húngaro es una quimera irrecuperable. Pero las gestiones de su familia por recuperar el trono húngaro son conocidas (el austriaco se da por perdido). Oficio: periodista, escritor, político.

ITALIA. VICTOR MANUEL DE SABOYA.

La historia de la familia real italiana en el exilio, es una de las más esperpénticas. El monarca Victor Manuel III, hundió la monarquía con su apoyo a Mussolini y finalmente abdicó. Los tejemanejes del resto de la familia no pudieron evitar que los italianos escogieran en referéndum libre y limpio, la república como sistema político. Durante muchos años, los miembros de la familia Saboya no pudieron volver a Italia. Victor Manuel de Saboya, jefe de la Casa Real, ha dado muestras de todo, menos de discrección. Sus problemas con la justicia son inacabables y en varios países: homicidio, tenencia ilícita de armas, corrupción, proxenetismo... la lista es inacabable. En la boda del príncipe Felipe de Borbón, en Madrid, provocó un incidente gravísimo cuando se peleó con el otro aspirante al trono italiano, el Duque de Aosta. Y por lo visto llegaron a las manos. Oficio: desconocido, y por lo que se ve, oscuro.

PORTUGAL. DUARTE PÍO DE BRAGANZA.

La monarquía portuguesa desapareció en 1910 por una insurrección militar y civil. Al igual que en España, en Portugal se identificaba la monarquía con la Iglesia, los militares, los terratenientes y las guerras coloniales. El joven Manuel II fue incapaz de enfrentar esta situación, que acabó con la proclamación de la República Portuguesa y su exilio. El sucesor de la casa de Braganza, Duarte Pío, ni siquiera es descendiente de Manuel II. Forma parte de una rama "desviada", algo semejante al carlismo español. Duarte Pío de Braganza tiene en internet una página dedicada a la familia real portuguesa, unos reyes sin reino ninguno. Nació en Suiza en 1945, pero ha vivido casi toda su vida en Portugal, donde llevó una excelente relación con la dictadura militar. Esto no le hace muy popular en su país. Sigue reclamando con encono sus derechos al trono de Portugal, aunque posee pocos adeptos. Oficio: desconocido.

FRANCIA. EL CIRCO DE LAS TRES PISTAS.
Las posibilidades de que la monarquía sea restaurada en Francia son, más o menos, las mismas de una monarquía en Estados Unidos: NINGUNA. Existen franceses monárquicos que han creado redes en internet para recabar apoyos. Pero, en general, representan una extrema derecha ultrareligiosa que no concuerda con los ideales ciudadanos de los franceses. El problema principal de los monárquicos franceses es que están divididos. Tres líneas dinásticas se disputan un trono que ni siquiera existe.

LEGITIMISTAS O BORBÓNICOS

La sóla mención del término legitimismo da miedo. Porque en el siglo XXI, el único poder legítimo emana del pueblo. Los Borbones, familia reinante en Francia durante siglos, reclaman el derecho legítimo al trono. El problema principal es que la familia de los Borbones franceses se extinguió por falta de descendencia. Por tanto, tuvieron que tirar de Borbones españoles. Para ello, no aceptaron la renuncia de Felipe V de España al trono francés, afirmando que se hizo bajo presiones. El candidato se llama Luis Alfonso de Borbón, nacido en España en 1974, e hijo de Alfonso de Borbón y Dampierre. La historia de esta familia se mueve entre la intriga y la tragedia. Alfonso de Borbon Dampierre, Duque de Cádiz, hubiera sido el aspirante legítimo al trono español si su padre no hubiera abdicado de sus derechos. Eso convirtió a Juán de Borbón (conde de Barcelona) y a Juan Carlos I en los portadores de los derechos legítimos. El duque de Cádiz núnca renunció a los derechos que creía merecer. Se casó con la nieta de Franco, Carmen Martínez-Bordiú, en lo que muchos calificaron como una operación para hacerse con el trono. Pero el trono acabó en manos de Juan Carlos I. Luis Alfonso de Borbon es, por tanto, casi sobrino del rey español y nieto de un dictador. Eso no despierta muchas simpatias entre la izquierda española y francesa. Es muy conocido su distanciamiento con la familia real española y su propia madre, Carmen Martínez-Bordiú. Estudió Administración de Empresas. Oficio: Trabaja para un banco americano y reside en Estados Unidos.

BONAPARTISTAS

El recuerdo del gran Napoleón Bonaparte es una de las esencias del patriotismo francés. Napoleón I fue el Emperador que extendió las ideas de la Revolución Francesa y conquistó media Europa. La familia Bonaparte también sigue existiendo, y tiene sus candidatos al trono francés. Nadie puede imaginar un rey en la Francia actual, pero si existiera una remota posibilidad, seguro que sería un Bonaparte. El sucesor de tan grandiosa estirpe se llama Juan Cristobal Bonaparte. No es descendiente del gran emperador, sino de su hermano Luis Napoleón. Sólo tiene 24 años y es diplomado en comercio exterior. Parece poca cosa para unos antepasados tan grandes. Oficio: desconocido.


ORLEANISTAS

Luis Felipe I de Orleans fue rey de Francia desde 1830 hasta 1848. Fue conocido como el "rey burgués" ya que eliminó la monarquía absoluta y estableció una monarquía burguesa con sufragio censitario. Un paraíso para sus amigos los banqueros y empresarios. La Casa de Orleans solo tuvo un rey en el trono francés, pero considera que tiene derecho a recuperarlo. El delfín se llama Enrique de Orleans y tiene 53 años. Ostenta el título de Conde de París, aunque no es reconocido ofialmente por la República Francesa. Oficio: desconocido.

BULGARIA. SIMEÓN.

Simeón de Bulgaria, nacido en Sofía en 1937, ha sido uno de los "pretendientes" más cercanos a alcanzar el sueño de la restauración monárquica. Su padre, el zar búlgaro Boris III, tuvo una actuación histórica llena de sombras y con pocas luces. Se alió con Hitler durante la Segunda Guerra Mundial, aunque fue un aliado incómodo. Se negó a participar en la deportación de judíos y después de una visita a Berlín, murió de una complicación gástrica muy extraña. Se habló de envenenamiento. Pero lo que está claro es que colaboró con Hitler, y esto le costó el trono. Su hijo Simeón vivió en el exilio en Estados Unidos y España. Es conocida su amistad con la familia real española. Tras la caída del comunismo en Bulgaria, comenzó a reorganizar a la derecha búlgara para captar su apoyo. En 1995 pudo volver a su país. En 2001 logró ganar las elecciones como candidato del Movimiento Nacional Simeón II. Pero esto no significaba la restauración automática de la monarquía. Su partido se descompuso con graves casos de corrupción. En 2005 perdió las elecciones frente al Partido Socialista Búlgaro. Simeón ha afirmado en numerosas entrevistas que no busca la restauración monárquica. Pero su actitud deja muchas dudas. Oficio: economista y político.
Conclusión: la restauración de una monarquía es muy difícil. Los españoles sabemos bastante al respecto. La monarquía es una institución caduca y en extinción, porque no es elegida libremente en las urnas y no representa los anhelos democráticos del los ciudadanos del siglo XXI. Cada pueblo puede escoger lo que desee, o mantener las instituciones tradicionales que les plazca. Pero heredar un cargo sólo por la sangre, no resulta democrático ni aceptable

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