domingo, 21 de noviembre de 2010

Las Trece Rosas

Trece víctimas del franquismo
LAS TRECE ROSAS


A este blog acceden personas procedentes de muchos lugares del mundo. Por eso me gustaría contar la historia de trece mujeres que fueron asesinadas por una dictadura cruel. No habían cometido ningún delito. No tuvieron abogados ni juicio justo. Fueron juzgadas por su militancia política, porque no habían hecho nada más. Acabaron fusiladas y enterradas en una fosa común. A muchas personas de Iberoamérica les sonará mucho este tipo de proceder. Pero sucedió en España, hace mucho tiempo, en 1939.
Corría el año 1939. Las tropas del General Franco , sublevadas contra el gobierno democrático de la República Española, habían vencido la guerra civil y ocupaban Madrid. El terror se extendía sobre la capital de España. Madrid había sido sitiada y bombardeada por las tropas franquistas, apoyadas por nazis alemanes y fascistas italianos. Pero resistió hasta el máximo. Cuando las tropas fascistas de Franco entraron en Madrid, llegaban con muchas ganas de venganza. Todas las personas que habían militado en partidos democráticos, sindicatos, organizaciones obreras (incluso de beneficencia) estaban en peligro de muerte. Muchos lograron huir y otros se escondieron. Algunos, fieles a sus ideas, pasaron a la clandestinidad para organizar la resistencia. La represión en Madrid fue tremenda. Miles de personas fueron detenidas y fusiladas en las primeras semanas de la rendición de la ciudad.
Las llamadas "Trece Rosas" eran trece mujeres que pagaron con su vida una equivocación. A pesar de su militancia política, ninguna de ellas había cometido ningún delito. Todas, excepto una, eran menores de edad (21 años era la edad adulta en aquellos años). Incluso una de ellas, ni siquiera militaba en partidos de izquierdas. Fueron condenadas para aleccionar y asustar a la población. Para dejar bien claro que nadie que se opusiera a la dictadura estaba seguro.
Tras el final de la guerra, las Juventudes Socialistas Unificadas (JSU) comenzaron a organizarse en la clandestinidad. Pretendían mantener los lazos de los resistentes frente a la dictadura. Sin embargo, la organización estaba infiltrada por todos los lados. Numerosos líderes fueron detenidos y torturados salvajemente para que delataran a sus compañeros. El 29 de Junio de 1939, un comandante de la Guardia Civil fue asesinado junto a su hija y su chófer en Talavera de la Reina. Este asesinato nunca fue esclarecido realmente. La justicia acusó a los resistentes en la clandestinidad, pero no logró detener a los culpables. Las investigaciones para identificar a los culpables salpicaron a todos los detenidos, incluidas novias, hermanas y mujeres de militantes en partidos de izquierdas. El 3 de agosto de 1939 fueron llevados a juicio trece mujeres y treinta hombres. Las mujeres llevaban detenidas varios meses y no tenían nada que ver con el incidente. Las trece mujeres fueron condenada por cometer "actos delictivos contra el orden de la nueva España". El mayor delito que habían cometido fue tirar octavillas por las calles de Madrid, haber militado en asociaciones de izquierdas, o servir en comedores de los sindicatos. Una de ellas, Blanca Brisac, católica y conservadora, fue condenada por ayudar económicamente a un compañero de su marido. Estas mujeres eran condenadas por un crimen que ni siquiera conocían, y servían de "chivo expiatorio" para dejar muy claro a la sociedad cual era el papel de la mujer en la "nueva España". Todas ellas vivieron un largo cautiverio en la prisión de Las Ventas. Allí se hacinaban por cientos en celdas minúsculas. La cárcel estaba a rebosar. El alimento que se les suministraba era ínfimo, hasta tal punto que los bebés de algunas reclusas morían de inanición. La presas dormían amontonadas sobre el suelo. El 5 de agosto de 1939, las trece reclusas fueron despertadas para ser llevadas a la muerte. Las llevaron en un camión al Cementerio del Almudena de Madrid. En la capilla del cementerio les permitieron escribir una carta de despedida para sus familiares. Ninguna de ellas comprendía muy bien por qúe se las condenaba. Blanca Brisac le recomendó a su hijo que fuera un buen católico e hiciera la comunión. Mientras escribía esta carta, cientos de curas en toda España bendecían los fusilamientos de la dictadura. Julia Conesa pidió a su familia: "Que mi nombre no se borre de la historia". Y precisamente esta frase, se convirtió en un símbolo de todos los que luchan contra la impunidad y los crímenes del franquismo.


Carmen Barrero Aguado (20 años, modista). Trabajó desde los doce años para mantener a su familia. Era militante del Partido Comunista. Fue detenida el 16 de mayo de 1939.

Martina Barroso García (24 años, modista). Al acabar la guerra empezó a participar en la organización de las Juventudes Socialistas Unificadas. Recogía munición abandonada en los descampados de Madrid para entregársela a los resistentes.

Blanca Brisac Vázquez (29 años, pianista). Descendía de una familia francesa acomodada. Trabajaba como pianista y estaba casada con un músico. Era la mayor de las trece condenadas. Tenía un hijo. No tenía ninguna militancia política. Era católica y votante de derechas. Su detención y procesamiento fue el más extraño de las trece condenadas, teniendo en cuenta sus ideas. Fue detenida por entregar dinero a un músico amigo de su marido, que militaba en el Partido Comunista. Esta ayuda económica le costó la vida. Escribió una carta a su hijo la madrugada del 5 de agosto de 1939, que le fue entregada por su familia (todos de derechas) 16 años después. La carta aun se conserva. Le pedía que siguiera fiel a su religión e hiciera la comunión.

Pilar Bueno Ibáñez (27 años, modista). Al iniciarse la guerra se afilió al Partido Comunista y trabajó como voluntaria en las casas-cuna (donde se recogía a huérfanos y a hijos de milicianos que iban al frente).

Julia Conesa Conesa (19 años, modista). Vivía en Madrid con su madre y sus dos hermanas. Una de ellas estaba muy enferma y murió durante su cautiverio. Trabajaba en las instalaciones deportivas de las Juventudes Socialistas Unificadas. Trabajó como cobradora de tranvías para mantener a su familia. Su detención tiene causas muy oscuras. Pero al parecer tuvo que ver con un "pretendiente" que resultó ser un espía del gobierno fascista.



Avelina García Casillas (19 años, activista). Era hija de un Guardia Civil que permaneció fiel al gobierno legítimo de la República y acabó siendo depurado. La llamaron para un interrogatorio rutinario que era una trampa. Acabó detenida en la Cárcel de Las Ventas.

Elena Gil Olaya (20 años, activista). Militante de las Juventudes Socialistas Unificadas.


Virtudes González García (18 años, modista). Fue una activa militante de las Juventudes Socialistas Unificadas. Su novio también lo era. Era muy conocida en el partido. Un compañero la denunció bajo tortura.














Ana López Gallego (21 años, modista). Aunque tuvo la oportunidad de huir, Ana prefirió quedarse en la clandestinidad de Madrid. Acabó detenida por la policía secreta del régimen franquista.












Joaquina López Laffite (23 años, secretaria). Fue la secretaria en la clandestinidad de las mujeres de las JSU. Fue denunciada por un compañero bajo tortura. Detenida y torturada, acabó en la Cárcel de Las Ventas.



Dionisia Manzanero Salas (20 años, modista). Se afilió al Partido Comunista en abril de 1938 después de que un obús matara a su hermana y a unos chicos que jugaban en un descampado. Fue detenida el 16 de mayo de 1939.












Victoria Muñoz García (18 años, activista). Se afilió con 15 años a las JSU.





Luisa Rodríguez de la Fuente (18 años, modista). Entró en las JSU en 1937 sin ocupar ningún cargo. Le propusieron crear un grupo, pero no había convencido a nadie más que a su primo cuando la detuvieron.



Estas trece mujeres fueron fusiladas por militar en una organización clandestina que luchaba por la democracia. Se les achacó un crimen que no cometieron. Incluso una de ellas (Blanca Brisac) ni siquiera militaba en ninguna organización, y era un mujer conservadora. Fueron unos "chivos expiatorios" para que el régimen dictatorial y franquista de Franco justificara públicamente que había "orden". En España no las olvidamos. Y espero que la gente de otros países que estáis leyendo esto, tampoco las olvidéis. Después de la pésima "transición democrática" realizada en España, los crímenes del franquismo son intocables. El juez Garzón ha pagado muy caro por intentar abrir un proceso por la represión de la dictadura. Esta claro que la democracia española está "inacabada".


Video de la película "Las Trece Rosas" de Emilio Martínez Lázaro (2007).



2 comentarios:

  1. Y tan inacabada, entre otras razones por culpa de películas tan flojas como la que Martínez Lázaro dedicó a estas mujeres. Me explico: una de las vías de olvido de aquella monstruosidad es su elevación a categoría estética. La gente llora en esa película, pero no se horroriza. A veces pienso que un día de estos abrirán un gran Parque Temático de la Guerra Civil con columpios para los niños. Hay muchas cosas, aunque parezca mentira, que siguen sin poderse decir, bien porque en los sitios pequeños el miedo ha hecho costra, o bien porque se necesita un nivel de horror tal que todo lo que quede por debajo es falso. Las mujeres de esa película, aparte de muy medianas actrices, no eran reales, no transpiraban realidad. El grado de crudeza es también un deber ético y estético si lo que se quiere es 'recordar'. Ahora bien, si lo que se quiere es hacer productos de consumo cultural, apañados vamos. Me está decepcionando mucho la ñoña superficialidad con que escritores y cineastas, artistas en general, están tratando el tema de la guerra civil. Lo de la memoria histórica parece a veces una ley de punto final y bienvenidos todos al romanticismo.
    En tu entrada veo más verdad que más de un grueso novelón o una pastosa película de las que circulan últimamente por ahí.

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  2. Estimado Bernardirnas,
    Hay muchas películas flojas sobre la Guerra Civil Española y sobre todo lo demás.Pero yo aprecio mucho el interés que los productores, directores y actores ponen en defender la memoria de la víctimas del franquismo. Lo pueden hacer mejor o peor, pero su interés me vale. Estamos muy lejos de crear un parque temático de la Guerra Civil. Tan lejos, como que cientos de fosas están sin excavar. La actual ley de Memoria Histórica es una basura, en eso coincido contigo. Pero me gustaría decirte que Pilar López de Ayala, Marta Etura y Verónica Sánchez son actrices estupendas y bordan su papel, y el resto de las actrices también. Ellas no tienen la culpa de la situación política que tú aprecias. Gracias por la "verdad" que adjudicas a mi entrada.
    saludos.

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