martes, 7 de diciembre de 2010

La Dama del Armiño

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"LA DAMA DEL ARMIÑO "
LEONARDO DA VINCI

(entre 1488 y 1491)

Existen obras de arte que han logrado salvarse a lo largo de la historia por pura casualidad. La maravillosa "Dama del Armiño" es una de ellas. Es uno de los cuatro retratos femeninos reconocidos al gran pintor renacentista italiano Leonardo da Vinci. Probablemente pintó muchos más, pero han desaparecido o pasan desapercibidos en cualquier museo de provincias con la etiqueta de "anónimo". La autoría de esta pintura fue durante siglos un mero rumor, ya que no estaba firmada. Fue retocada en numerosas ocasiones y su estado en el siglo XVIII era lamentable. Fue entonces cuando la adquirió el noble polaco Adam Jerzi Czartoryski, para integrarla en la colección familiar. Hoy en día, sigue en el Museo Czartoryski de Cracovia.
La historia de esta enigmática dama se remonta a los años ochenta del siglo XV. En este periodo, Leonardo da Vinci trabajaba para el poderoso Ludovico Sforza "el Moro", Duque de Milán. Durante su estancia en el ducado, el polifacético Leonardo pintó varios cuadros y se encargó de reformar las fortificaciones de la ciudad. El poderoso duque era famoso por su esmerada educación en las artes, pero también por su ambición desmedida y sus accesos de cólera. Tuvo numerosas amantes. Todas ellas tenían en común ser muy jóvenes e hijas de poderosos nobles milaneses que buscaban el amparo del poder. Leonardo da Vinci, protegido del duque por sus estudios acerca de armas y fortalezas, más que por su pintura, debía cruzarse en palacio con estas delicadas damas de manera muy habitual. La "Dama del armiño" se llamaba Cecilia Gallerani, y era hija de una poderosa familia milanesa. Cuando posó para su retrato ya era amante de Ludovico Sforza y debía tener en torno a 17 años. Al parecer, la joven había dejado asombrado al duque, pero no solo por su belleza. Era una excelente intérprete de música y componía bellísimos versos con mucha facilidad.
Leonardo la representó en una postura de tres cuartos, con la mirada dirigida hacia alguien que esta fuera del cuadro. Su gesto es muy difícil de clasificar, ya que no llega a ser una sonrisa. Este detalle la relaciona con su obra hermana, "La Gioconda", pintada también en Milán y en el mismo periodo. A Leonardo no le gustaba transmitir las emociones de manera muy abierta en sus obras, por eso utilizaba gestos leves. La dama sostiene un armiño blanco. Para algunos se trata de un hurón, ya que el armiño es un animal muy arisco que no se deja domesticar. El armiño blanco era símbolo de castidad y lealtad. Pero probablemente, la aparición de este animal sea un símbolo del propio duque, que ostentaba un armiño en su escudo de armas. La dama lo sostiene de manera dulce, hundiendo sus dedos en el pelo. La mano muestra una cierta desproporción con el resto del cuerpo, pero los dedos fueron pintados con esmerado detalle, a pesar de algún retoque chapucero que se hizo posteriormente. El armiño muestra una garra, siendo como es un animal de presa. Algunos han querido ver un claro símbolo sexual en la posición de la poderosa garra del armiño sobre la abertura roja de la manga, que podría simbolizar un genital femenino. La composición general es una pirámide, con un ritmo ascendente en espiral que parte del animal para acabar en el rostro ovalado de la dama. A pesar de los numerosos retoques que ha sufrido la obra, todavía se aprecian los colores azul y bermellón, que el pintor solía utilizar. Los análisis con rayos X han demostrado que existió un paisaje de fondo que se veía a través de una ventana. El fondo fue cubierto, y de esta ventana queda el extraño halo de luz que se observa en la parte superior izquierda. Por tanto, la bella Cecilia quedó encerrada en una habitación oscura y opresiva, casi tenebrista, con una tenue luz que la acaricia desde la derecha del cuadro.
El pequeño ducado y su ambicioso duque no acabaron demasiado bien. Ludovico decidió aliarse con los Habsburgo en contra de Francia. El resultado fue la conquista francesa en 1500. Ludovico Sforza fue encarcelado por el rey de Francia Luis XII y murió en prisión. La joven Cecilia Gallerani acabó contrayendo un matrimonio de compromiso con un noble italiano que le doblaba la edad. Su historia a partir de este momento se pierde. Leonardo da Vinci, en medio de este tumulto político, no tuvo dificultad en cambiar de mecenas y aceptó la protección del rey de Francia Luis XII (y posteriormente de su sucesor Francisco I). A la corte francesa se llevó varias de sus obras más queridas, entre ellas "La Gioconda" (que sigue en París) y la "Dama del Armiño". Durante la Revolución Francesa, el cuadro acabó en Italia, probablemente sacado del país en secreto. Allí lo adquirió el joven noble Czartoryski. Cuando lo llevó a Polonia, se encontraba en un estado lamentable, aunque se rumoreaba que era una obra del gran Leonardo. Por ello, el noble ordenó que se grabara una inscripción con el nombre del autor (Leonardo da Vinci) y el título con el que se la habían vendido ("La Belle Feronterre", "La Bella Comerciante de Hierro"). Durante la Segunda Guerra Mundial, los nazis llevaron el cuadro a Alemania y posteriormente fue devuelto a petición del Gobernador General de la Polonia ocupada, Hans Frank, que lo tuvo en su despacho en el Castillo de Cracovia. Ante el avance de las tropas soviéticas, Frank huyó a Alemania con el cuadro. Finalmente fue localizado en su casa de Baviera y devuelto a Polonia. Estaba seriamente dañado, con una esquina rota y una pisada de bota, por lo que hubo que restaurarlo con muchísimo esmero. Hoy en día está considerado como uno de los mayores tesoros artísticos de Polonia.

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